.
Cuatro en cuatro más cuatro, doce
sacerdotes oficiándolas de santos
repartiendo sangre en los cálices
de virtud inconsagrada.
Por la razón que da vuelta la cara
o la cara de la sin razón.
Por la violencia que aprieta los puños
de un puñado violento y anodino.
Sacrificios de metal, de verde, de nube
que hace llorar, de rostro tapado y
oculto, de miedo sin fin
de anónimo reconocido y de
ermitaño social, cada uno de nosotros
sacerdotes oficiándolas de santos
repartiendo sangre en los cálices
de virtud inconsagrada.
Por la razón que da vuelta la cara
o la cara de la sin razón.
Por la violencia que aprieta los puños
de un puñado violento y anodino.
Sacrificios de metal, de verde, de nube
que hace llorar, de rostro tapado y
oculto, de miedo sin fin
de anónimo reconocido y de
ermitaño social, cada uno de nosotros
cenizas de la llama que nutre al poderoso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario