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Me soñé
con la ventura de los ojos ajenos
y las manos sobre las piernas
Con los rostros, mil rostros que miraban
y tocaban y perdían y extrañaban
La nostalgia bajó rodando de los cerros del puerto
y entre lágrimas y bostezos
se apagaba la sangre hierba de tu imagen
Me soñé
y no hay distancias ni meninges
capaces de aguantar el agua
y la sal, quemando lo que queda
de un yo terreno
Me soñé
con botas de cien soldados
con hambre de mil mendigos
y la avidez brotándome a estornudos
por los ojos
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lunes, 2 de abril de 2007
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