...................La ciudad nos perdió. Con el cansancio de viernes por la mañana, de metro repleto, de empujones, pisotones, atrasos y la urgencia por llegar. Un ruido entonces, ensordecedor, la luz roja, y la frontera amarilla del andén nos extravió, y tras sus ojos, bueno, tras sus ojos iba yo.
viernes, 25 de abril de 2008
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