martes, 17 de junio de 2008

Hay cosas con las cuales no se puede luchar.

Hay cosas con las cuales no se puede luchar. Finalmente Andrés Bello tenía razón, las comunidades no son más que fuentes de disputas fraticidas. Es triste admitirlo, pero es así.
Con el mayor de mis cariños y desencanto, para mi familia...

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Los buitres anónimos y sombras

Carcomiendo viles las entrañas

Respirando los pútridos alientos

De pútridas y torpes alimañas

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Urgentes y negros alaridos

Que escarban infames sus voces

Altivas hirientes e infundadas

Gorilas desgarrándose atroces

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Las tripas de alguna de las ratas

Los juegos fugaces y anodinos

El humo inocente de cigarros

De juerga de vida o de vino

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La sed ya insoluta y altiva

La temperatura con desgana

Los odios viles y fraternos

Los hijos de la bruma temprana

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Desatarte quiero de la tierra

Abrir ahora tus ojos caballeros

Tu esfuerzo de años en vela

Tus libres y hermosos anhelos

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Urgentes mis palabras recogidas

De las bocas que hoy desconoces

Hijas de tu herencia envilecida

Rogándote a llanto que destroces

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Sólo tu recuerdo y tu calavera

Tus hermosos huesos revolcándose

Sumergidos en olvido de herederos

Humillantes de tus primas bondades

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Es la rabia y la pena que carcome

Es dolor de tus manos en mis huesos

Es la lágrima pesada que resbala

Mi mejilla y tu cuerpo que es mi cuerpo
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