El poeta con las manos en los bolsillos
aferrando nervioso un corazón a cada lado
de las manos en sangre y por la calle a solas
como perro piraña, mancebo gato con tiña.
“Benditos los hombres que maldicen a sus semejantes
y quiebran espejos por no reconocerse.
Benditos los malditos por los hombres
que sangran en cada espejo trazadas sus imágenes.”
aferrando nervioso un corazón a cada lado
de las manos en sangre y por la calle a solas
como perro piraña, mancebo gato con tiña.
“Benditos los hombres que maldicen a sus semejantes
y quiebran espejos por no reconocerse.
Benditos los malditos por los hombres
que sangran en cada espejo trazadas sus imágenes.”

2 comentarios:
aún hay quienes no tienen conciencia de la palabra autococimiento, cierto?...
estoy un tanto intrigada y ansionsa por leer el que mencionaste que estabas por subir....
gracias por sus cautivadoras palabras....me deleita leer sus mensajes...
inspirador como muchos de ese autor...
su nombre es "TERAPIA"
Para no sucumbir
ante la tentanción del precipio
el mejor tratamiento
es el fornicio..
un beso y abrazo enmazcarado...
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